*** EL “POR QUÉ” DEL PLAN B ***


Por qué tomar la decisión de extender un año más este viaje en bicicleta por el continente Americano?

En las últimas semanas me sentí un poco abrumado por la vorágine en la que venía haciendo el viaje, siempre a las corridas para poder cumplir con los compromisos de las visitas a las Aldeas SOS, sin poder disfrutar al máximo de los caminos, terminando extenuado para llegar de un sitio al otro, dejando de lado la escritura y la actualización de la página web.

Estando en Colombia me quedé con la sensación de estar pasando por alto muchas cosas por el hecho de tener que correr hacia Ushuaia antes de que llegara el invierno. Me descubrí dando excusas y explicaciones a todo el mundo del por qué de mi apuro y eso hacía que me sintiera mal.

Al llegar a la Aldea SOS de Floridablanca, en Colombia, estaba totalmente exhausto, con fiebre, los ganglios inflamados, el cuerpo adolorido por todas partes, mojado por la lluvia...abatido y mal. Mientras comentaba lo apretado que habían sido los últimos cuatro días para llegar a tiempo para hacer la visita a la Aldea y que después tenía que seguir sin pausas hacia Venezuela me di cuenta de que algo no estaba bien. No sólo llevaba un ritmo muy acelerado, sino que también mi cuerpo me estaba mandando una señal de que si continuaba de esa manera se iba a rendir. No por nada estaba al borde de los 35!

Me diagnosticaron una faringitis aguda que me obligó a tomarme unos días extras para recuperarme y de paso meditar un poco sobre esta situación. Me daba cuenta de que era el momento de tomar una decisión radical: así no podía seguir. Sentía que mi paso por las Aldeas SOS era muy breve y había aprendido que la experiencia bien valía dedicarle unos días más en cada lugar.

La idea sobrevino como un repentino golpe en la cabeza: y si extendiera un año el viaje? De esa manera podría incluir otros países que originalmente estaban fuera del itinerario, recorrer más a fondo Sudamérica y realizar un mayor número de visitas a las Aldeas SOS de una forma más intensiva. No era algo trivial, ya que implicaba, entre otras cosas, estar más tiempo alejado de los seres queridos y del hogar que dejé atrás al comenzar este periplo y que, por otra parte, el presupuesto inicial se vería reducido a la mitad y habría que ajustarse todavía más el cinturón.

 
La cartita de Nubia

Mientras me debatía en qué debía hacer, una niña de la Aldea, Nubia, se acercó y me  regaló una carta. En ella me decía cosas hermosas sobre mi visita a la Aldea y lo feliz que estaba de haber podido conocerme, pero que al mismo tiempo estaba muy triste de que ya me tuviera que ir, que no me quedara un día más con ellos. Era el empujoncito que necesitaba. Sin darse cuenta, logró darme la razón de peso por la cual era necesario dar este paso: por los niños y niñas de las Aldeas SOS.

Emocionado y conmovido por el gesto de Nubia, supe internamente que ya estaba todo decidido: esta travesía se extendería por un año más, para llegar a todos los países sudamericanos en los que hubiese Aldeas e incrementaría notablemente el número de visitas, dedicándole más tiempo a cada una de ellas. Por ello el recorrido dejó de ser lineal y directo hacia Ushuaia y se volvió más errático, sin un norte fijo, más bien 

signado por el aspecto social del viaje, que poco a poco ha ido tomado el timón de mis pedales hasta gobernar mi rumbo por completo.


En esa tónica, creía que era fundamental que pudiera visitar todas las Aldeas SOS de mi país, lo que ha dado por resultado un itinerario con muchas idas y vueltas y que tendrá su final en la Aldea Infantil SOS de Mar del Plata.

 En muchas ocasiones me han comparado con el ya mítico viaje del Che Guevara y Alberto Granado que se popularizara con la película “Diarios de Motocicleta”. Si bien creo que estoy lejos de siquiera llegarle a los talones a figuras como las de ellos y que las circunstancias entre nuestras respectivas travesías son muy diferentes, me gusta destacar algo en ese aspecto. En su momento ambos salieron con la “Poderosa” a recorrer los caminos de Sudamérica en busca de la aventura, la emoción, sin un plan 

Nubia (centro) y su familia
definido. En el camino se encontraron con las diferentes realidades que se viven en nuestro continente y a partir de eso regresaron siendo otras personas, con otros ideales y con un objetivo en la vida. En mi caso se ha ido dando un proceso similar, y creo que en el trabajo social con las Aldeas Infantiles SOS he encontrado mi verdadera brújula y la senda para mis ruedas. Se suben conmigo para seguir por este viaje humano, cultural y natural?

Julio de 2008


Paseando con Nubia


Mapa: El recorrido Sudamericano.pdf


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