Quién soy?


DamiánMi nombre es Damián Alejandro López. Llegué al mundo un 18 de Julio y al momento de comenzar esta odisea pasaron ya 33 años. De profesión me dediqué a la ciencia. Estudié Licenciatura en Química en la Universidad Nacional de Mar del Plata y luego realicé un Doctorado en Química al tiempo que ejercía la docencia en la Universidad. La ciencia me
llevó a recorrer muchos lugares del mundo, inclusive la Antártida en tres ocasiones!!

Primera Foto JamerPor otro lado, fui desarrollando una personalidad en paralelo: la del amante de las actividades al aire libre y el deporte. Comencé con el triatlón cuando estaba en el secundario y rápidamente la bici se reveló como la gran favorita. Al culminar mis estudios de grado realicé mi primera travesía a pedal, recorriendo la Patagonia Argentina desde San Martín de los Andes hasta Ushuaia por la ruta 40. A partir de ese momento nada fue igual en mi vida. La pasión por recorrer los caminos, palparlos, vivirlos de cerca como solamente lo permite el viajar en bici quedó implantada en mi personalidad para siempre.

Pero eso forma parte del camino recorrido…ahora bien, cómo me definiría como persona? Es difícil hacerlo uno mismo, pero seguramente los que me conocen dirían que soy un tipo un poco delirante, pero sobre todo perseverante y determinado, que cuando me propongo un objetivo hago todo lo posible por lograrlo. Un optimista y positivista, que de tanto sonreír me han quedado las huellas marcadas en el rostro. Un apasionado de la vida. Alguien que se tomó muy enserio una frase que marca el rumbo en mi camino: no hay que soñar la vida, hay que vivir los sueños…y allá vamos!!! Se vienen conmigo?

Qué es eso de “Jamerboi”?


Casi todos tenemos un apodo. Ese nombre postizo que nos imponen en algún momento de la vida los amigos, la familia, los compañeros de trabajo y que a veces trasciende el nombre original que tenemos.

En mi caso es Jamerboi, un nombre que pasó a designarme cada vez que me subía a la bici y que nació en El Chaltén, Patagonia Argentina, allá por mi primer viaje a pedal en el verano de 1998.

Me encontraba recorriendo los caminos ocasionalmente junto con dos ciclistas suizos, Florenz y Thomas, cuando al llegar al pequeño poblado a los pies del majestuoso Fitz Roy nos encontramos con Leo, un argentino residente en Estados Unidos que estaba recorriendo en bici el país, de punta a punta y pasando por todas las provincias.

Sucedió cuando nos disponíamos a armar campamento: yo saqué el pequeño martillo de madera que Con Florenz, Leo y Thomas en El Chaltenllevaba para clavar las estacas de aluminio de mi carpa, ideal para evitar que se doblaran al usar algo más simple como una roca. Cuando Leo me vio tuvo un ataque de risa tan grande que casi se descompone! Estuvo diez minutos destornillándose a carcajadas y lagrimeando da tanto reírse. Según el, era lo mas ridículo que había visto en mucho tiempo: un ciclista llevando un martillo en la bici!!! Con lo que se intenta reducir el peso y el espacio en este tipo de viajes, no se veía muy apropiado que digamos. Todas las explicaciones fueron en vano…que era de madera, que las estacas se doblaban, que no pesaba mucho…al rato los cuatro nos reíamos a más no poder y como el idioma en común con los suizos era el inglés, de un minuto al otro pasé a convertirme en “Hammerboy”. Y así el martillo se volvió en un ícono inseparable en mis viajes.

Pero claro, cómo era posible que un argentino tuviera un apodo en inglés? Con el tiempo mis amigos fueron castellanizando el pseudónimo hasta que llegó a su versión actual en “criollo”: Jamerboi, así como suena nomás!!!

Por qué?

Con Bruno, Tomás y Udo en Chaitén, Chile
Los inicios de este sueño se remontan al año 1999. Mientras realizaba mi segundo viaje por el sur de Chile conocí a tres ciclistas, Udo, Thomas y Bruno, que venían recorriendo el continente a pedal. Me quedé asombrado e impresionado con semejante viaje y ahí surgió la idea: por qué no hacerlo yo también?



JonasEn mi tercer viaje por la Puna, cruzando los Andes a casi 5000 metros de altura conocí a Jonas Lambrigger, un suizo que por aquellos días tenía 22 años y venía recorriendo los caminos desde Alaska. Su dominio del español me dio una visión muy rica y atrapante de los intercambios culturales que había tenido en su largo derrotero además de las incontables maravillas naturales que había visitado. Fue ahí cuando la posibilidad pasó a ser una certeza: yo quiero hacer este viaje y con el mismo espíritu!!

Sabía que no sería sencillo. La realidad de ser latinoamericano y tener un sueño primer mundista no eran fáciles de conciliar. Pero el objetivo ya estaba ahí, fijo en mi cabeza, germinando y creciendo día a día.

Con Jonas se generó una gran amistad, una hermandad que perdura hasta el día de hoy. Fue y es el principal instigador y alentador para que en estos momentos esté iniciando esta odisea.

En el ínterin pasaron 7 años, 7 años de esfuerzos, sacrificios y privaciones con un solo objetivo: Alaska-Ushuaia en bici.

Recorriendo caminosDurante ese período continué con mi vida académica, mechando con cuanto viaje en bici pude hacer en el medio. Mis amigos se hartaron de oírme hablar de este viaje. Los que me conocían sólo escuchaban de mis planes y deseos respecto de esta travesía. Muchas relaciones afectivas quedaron en el camino superadas por mi pasión por la bici.

Fue un largo camino. Pero el fin era claro y en perseverante no me iba a ganar nadie! Y los que me conocen saben como soy cuando me propongo algo!!!

Viajando uno cambia, crece, alimenta el espíritu a través de las experiencias vividas…y éstas son las cosas más valiosas de nuestra existencia. Sé que no volveré siendo el mismo y espero poder compartir con ustedes a través de estas líneas ese cambio paulatino que se dará con las vivencias del camino, la riqueza natural de los lugares que cruzaré, el intercambio cultural con la gente de los distintos países…

Encontrar la manera de contribuir socialmente al mismo tiempo que cumplía con mis deseos personales se volvió algo crucial para el proyecto. No podía evitar sentirme egoísta si hiciera semejante emprendimiento sólo por la aventura y el desafío. Por eso el contacto con Aldeas Infantiles SOS terminó de completar el espíritu de esta travesía.

Mi misión es ahora también difundir el trabajo de esta organización que tanto hace por los chicos sin familia. Y movilizar a la gente para que contribuya económicamente con donaciones para permitir que continúen con su trabajo.

Los niños son el semillero de nuestra sociedad y merecen tener los medios para crecer en un entorno adecuado. Así, el día de mañana podrán soñar, y, como yo, llevar sus deseos adelante para convertirlos en realidad. No es mucho para nosotros y significa todo para ellos…me ayudan?



Aldeas Infantiles SOS Visita a Aldeas Infantiles Mar del Plata

Become your dream

Convención sobre los Derechos del Niño

Carta Cultural Iberoamericana